Economía mexicana 2020

Se estima que este año, la economía mexicana presente su mayor caída en el siglo, del 8% al 10% con una pérdida de entre 1 a 1.3 millones de empleos; será la segunda peor caída en la historia de México. 

Se ve una caída profunda, esperando que las reinversiones de utilidades presenten salida por cuestiones del COVID y una mayor percepción de riesgo sobre México. Se debería aprovechar la situación entre Estados Unidos y China ya que no hay claridad sobre la relación comercial, lo que debería generar una llegada de capitales al territorio nacional, pero con expectativas de caídas de la economía nacional. 

Sumando a esto, están las presiones por el tipo de cambio que se prevé termine el año en 24 pesos por dólar, dependiendo de las noticias que se generan sobre la actual pandemia y los impactos en los países y sus actividades. 

El crecimiento económico para este 2020 se prevé en números negros, con 1.5% y un tipo de cambio de 23 pesos.  

Panorama de PyMES en Latinoamérica

Cerca del 80% de los consumidores en América Latina está reduciendo sus gastos debido a la pandemia, afectando a las PyMES. Además, se esperan cambios radicales en comportamientos de consumo lo que conlleva a que el impacto genere un efecto perjudicial a largo plazo en la economía. 

Las tiendas de barrio, restaurantes, puestos de comida y cafeterías principalmente, representan más del 95% de los puntos de venta y el 50% de las ventas de alimentos y bebidas, lo que constituye una fuente de empleo esencial, así como una parte importante de la cadena de valor. 

Debido a la disminución de demanda de las PyMES arriba mencionadas, entre el 75% y 80% de estos locales en Brasil, México y Colombia serán altamente vulnerables al cierre, poniendo en riesgo entre 3.8 millones y 4.2 millones de empleos. 

La pérdida de estos negocios tendrá efectos posteriores en clientes, proveedores y distribuidores, inhibiendo la capacidad de las economías de América Latina para recuperarse una vez que termine el confinamiento. 

Mientras tanto, el comercio electrónico de los supermercados en estos países ha aumentado un 12% con un aumento del 49% en el ticket promedio de venta. Son muchos establecimientos los que están fortaleciendo su presencia en medios digitales como una opción para generar ingresos, sin embargo, servicios como los prestados por las plataformas de domicilios podrían generar un rezago para las PyMES por sus altos costos de comisión y trámites. 

Los gobiernos de todo el mundo vienen proporcionando paquetes de rescate en respuesta a la crisis, también se afirma que el entorno financiero de Latinoamérica y las restricciones en los mecanismos de distribución para soportar el sector informal, limita las posibilidades de generar un estímulo económico a gran escala como los implementados en Estados Unidos y Europa. 

Se plantea tomar medidas como subsidios directos, respaldo a préstamos, alivios financieros y postergación de pagos de costos operativos, que podrían considerar las entidades gubernamentales para proteger las PyMES. 

Será necesario un esfuerzo entre los sectores público y privado, las grandes empresas privadas y distribuidores para mantener a las PyMES a flote durante esta pandemia y poder reconstruir. Las PyMES son críticas para la economía y su supervivencia es imperativa para el futuro de Latinoamérica en el mundo después del Coronavirus. 

Acciones que deben tomar las PyMES

Desde finales del 2019 se veía un panorama complicado para los emprendedores, luego de la desaparición de programas que los apoyaban, algunos que financiaban y fortalecían las unidades económicas. 

La crisis económica que provocará en México la pandemia derivará en la quiebra y cierre de alrededor 150,000 pequeñas y medianas empresas. Aunque el panorama es desalentador, es algo que nos obliga a ocuparnos más que preocuparnos. 

La ventaja de los emprendedores es que al ser más pequeños sus negocios, es más fácil adaptarse, reestructurar sus procesos, canales de comunicación con clientes, incluso generar productos que respondan las necesidades emergentes. 

Se especula que después del confinamiento no volveremos a la normalidad, estaremos de cara a una realidad distinta y la supervivencia de las empresas dependerán de que tan bien logran prepararse para esto. 

La clave es tener acciones para cada una de las etapas que toca enfrentar, como generar un proceso de resistencia económica, donde sobrevivirán las que se adapten más rápido a los cambios por venir. Para esto, debemos tener una mentalidad emprendedora, tenemos que ser muy receptivos a las nuevas tendencias y necesidades. 

Lo bueno del COVID

Los pronósticos de crecimiento económico para el mundo son poco alentadores, pero si nos enfocamos en lo positivo, una vez terminadas las medidas de confinamiento viene la oportunidad para el sector de la construcción. 

Estados Unidos ha sufrido un fuerte golpe por dejar de ser el proveedor de insumos y la manufactura de equipos estratégicos del otro lado del mundo, por lo que se buscará integrar cadenas productivas en geografías más cercanas. 

Si México se pone las pilas, permitirá que nos aprovechemos al 100% del T-MEX, que entró en vigor el 1º de julio, detonando la necesidad de HUBs industriales que requieren infraestructura como carreteras, aeropuertos, zonas residenciales para los colaboradores, centros comerciales y demás entidades que permitan que los negocios progresen.  

Esta oportunidad podría generar una derrama económica sin precedentes en el país, sobre todo en el sector inmobiliario una vez concluida la etapa de confinamiento. 

Aunque si es una gran oportunidad, debemos echar un ojo a las lecciones que dejó la crisis sanitaria y económica como la importancia y necesidad de integrar la tecnología a cada uno de los procesos de un negocio y aprovechar las ventajas de eficiencia operativa. 

En 2019, el sector de construcción generó 6 millones de empleos formales y 3 millones informales; participando con un 6% del PIB en México. 

Este sector toma una importancia grande porque puede llegar a generar 10 millones de empleos, llevándonos a ser el motor que México necesita para crear empleos, el dinamo para generar bienestar que los mexicanos merecemos. 

México ha considerado el sector de la construcción como uno de los sectores fundamentales y será uno de los primeros en registrarse en las actividades, después del paro de las áreas económicas que se estableció al comienzo de la pandemia.  

Estrategia para el desarrollo de México

México cuenta con la oportunidad de promover la competitividad y avanzar en una agenda de mayor equidad, si considera los impactos del calentamiento global y los beneficios que genera enfrentarlo. 

La situación actual de salud ha sacudido las distintas esferas de las relaciones sociales y ha evidenciado la interdependencia que existe entre naciones, como la vulnerabilidad del sistema de salud y de los medios de subsistencia a nivel mundial. Los esfuerzos se concentran todavía en evitar el mayor número de contagios, utilizando el distanciamiento social, cierre de fronteras y la interrupción de las actividades productivas. 

A nivel mundial, el impacto económico y social fue grande, se estima que podrían perderse 25 millones de empleos, en México, la cifra posible es entre 1.2 millones y 2 millones este 2020. Del 13 de marzo al 31 de abril se perdieron más de 750 mil puestos de trabajo, más del doble de los empleos creados en 2019. Los efectos de la pandemia podrían producir una contracción mundial del 3% del PIB; en México se estima una reducción del 6%, exacerbando la desigualdad y pobreza. 

Se deben atender los retos mundiales para amortiguar el impacto económico, en primera instancia, se debe reconocer que la degradación ambiental y el cambio climático incrementan la propagación de enfermedades infecciones como el COVID-19 y que exacerban la pobreza y condiciones de desigualdad social. 

Por un lado, está la salud, el riesgo de morir por COVID es mucho más alto para las personas que viven en zonas con altos niveles de contaminación del aire, provocado por la quema de combustibles fósiles. Por otro lado, la desigualdad y la pobreza, se conoce que las personas pobres son más vulnerables a tensiones vinculadas al clima, incluyendo enfermedades gastrointestinales durante olas de calor, inundaciones o estrés hídrico, diminución en el rendimiento de las cosechas, entre otros factores.  

Conscientes de la importancia de tomar acciones para la crisis climática, varios países ya están haciendo llamados para el rescate económico con otros que tienen objetivos verdes y sustentables. México tiene la oportunidad de promover la competitividad y avanzar en una agenda de equidad, si consideran los impactos del calentamiento global y beneficios que genera enfrentarlo. 

El mundo será otro después del 2020, en pocos años veremos si las sociedades mexicanas y el mundo pudimos aprovechar esta coyuntura para avanzar; si no transformamos comportamientos e invertimos los recursos disponibles para revertir el calentamiento global, será mucho más incierta la vida para millones de personas y especies en el planeta. 

Importancia de la logística de México

La pandemia ha cambiado la manera en cómo se desarrollaban las empresas, obligando a la industria logística a una reinvención estratégica para el desarrollo de México. 

Debemos tener en cuenta que este sector es estratégico en el desarrollo económico de las naciones, pues no solo atrae inversión extranjera, también impulsa la creación de empleos y eleva la competitividad. Sin embargo, el confinamiento derivado de la situación de salud mundial puede presentar una amenaza, pero también una oportunidad para las empresas dedicadas a la logística en nuestro país y el mundo en general.  

En México cerca del 56% de los bienes que se comercializa, se moviliza por la red de carreteras y autopistas del territorio nacional. La infraestructura logística en México cuenta con 117 puertos marítimos, más de 370 mil kilómetros de carreteras, 27 mil kilómetros de vías ferroviarias y 76 aeropuertos. Mientras que el costo promedio de la logística de transporte representa el 30% del valor de los bienes a nivel mundial, en México puede alcanzar hasta el 50%. 

Las empresas del sector logístico deben tener la capacidad operativa para responder a este nuevo panorama, contar con planes que garanticen el buen funcionamiento de las cadenas de suministro, a la vez que se procura el bienestar de sus operadores.