Evaluación de riesgos en la empresa

Elena Robles, Directora Jurídica de Estafeta 

Uno de los retos que tenemos quienes somos abogados de empresa es aprender a hacer una adecuada evaluación de riesgos y provocar que otras áreas lo hagan también desde una perspectiva integral y de negocio.  

Un reto nada sencillo pero apasionante ya que nos lleva, no solo a poner a disposición los conocimientos técnico-jurídicos con los que contamos, sino a integrar al análisis información relevante de otras áreas de la organización.  

Una adecuada evaluación de riesgos dará a la organización elementos suficientes para la toma de decisiones comerciales, operativas, financieras y jurídicas. 

Los abogados de empresa no podemos movernos en un plano estrictamente jurídico, de ser así, dejaríamos de considerar otros puntos relevantes en la toma de decisiones: la viabilidad de un proyecto, impactos comerciales, costos, mejores prácticas en la industria, entre otros. En la evaluación de riesgos (incluso jurídicos), se espera de nosotros que, además de un altísimo nivel técnico-jurídico, seamos capaces de entender y valorar el negocio del que se está hablando y el impacto que tienen de manera integral ciertos proyectos y decisiones.   

Es indispensable provocar un diálogo abierto y oportuno con las áreas no jurídicas, además de desarrollar y mantener dos actitudes en nuestro quehacer diario:  

  1. Mente abierta y disposición para aprender. Debemos tener la capacidad para observar la actuación y la forma de pensar de los demás y estar dispuestos a aprender de ello. Fomentar la curiosidad, hacer preguntas concretas y detalladas del proyecto, dejar de ser abogados por un momento para ponernos en los zapatos del otro.  
  1. Criterio firme. Que supone desarrollar la capacidad de emitir juicios de valor equilibrados, distinguir entre lo que es importante y lo que es banal. Esta es quizá la parte más relevante de la evaluación de riesgos. La firmeza de criterio nos ayuda, como abogados de empresa, a ver todo de manera integral y no solo aislado desde lo jurídico.  

Ambas capacidades se desarrollan desde la inteligencia y la voluntad, ¡Debemos ejercitarlas como hacer deporte, para tener una mejor condición! 

Los abogados de empresa, debemos comprometernos constantemente con captar mejor lo que ocurre alrededor de nuestra área y entender de fondo a la empresa, nuestras decisiones deben ser concebidas con solidez técnica, prudencia, y como resultado de esta observación cotidiana de las necesidades de la organización. Nada está del todo escrito. 

Hay que hacer de manera constante una función de síntesis: entrelazar los aspectos de las distintas áreas que, siguiendo prioridades diversas, y a veces opuestas, concurren simultáneamente, en los objetivos de la empresa.  

Finalmente, como ya lo mencioné líneas arriba, la parte importante y apasionante de este reto radica en saber sensibilizar suficiente a otras áreas para que desarrollen a su vez la capacidad de ponderar riesgos en la toma de decisiones. El diálogo será indispensable.  

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